Kevin Cook

HEX TIÑÓ BARCELONA DE NEGRO E IMPREGNÓ LAS CINCO SALAS DE RAZZ CON PURO TECHNO

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PACO CAVALLER (Barcelona) – Nos enteramos de la noche a la mañana. Un buen día, nos despertamos con la noticia. La promotora HEX, probablemente la apuesta más dark de la escena techno en Barcelona, lanzaba la mejor oferta que jamás podríamos haber imaginado en la ciudad. Pocos barrios de la Ciudad Condal representan con tanta fidelidad el concepto underground como el Poblenou. Sus naves industriales, varias de ellas transformadas en clubs en los últimos años, son buena prueba de ello (y, si no, que se lo pregunten al personal de INSERT…). Pero Razzmatazz es algo más. Es la mayor (por no decir la única) macrodiscoteca de la ciudad. Y es historia viva de la noche barcelonesa.

HEX tiró la casa por la ventana. Se adueñó de las cinco salas que componen la histórica Razzmatazz y las disfrazó con el sistema de sonido más popular del momento en todo el globo: el Funktion One. Ocho horas de oscuridad, cinco salas… y 25 artistas que poco tenían que envidiar a cualquier festival abanderado por las siglas que tanto nos gustan: TECHNO.

Nosotros no lo dudamos. Cenamos prontito y acudimos al local a primerísima hora. Desde las diez de la noche, el Hall abría puertas para ofrecer dos actuaciones genuinas: los directos de Huma y Dario Rossi. Que el ambient es un género que poco a poco está creciendo y dándose a conocer entre los amantes del baile es un hecho. Que Huma abriera un evento como HEX at RZZ ya son palabras mayores. Si el concepto dark iba a abanderar la noche, el opening no pudo ser más acertado. Envolvente como pocas, su actuación nos abrazó y nos introdujo en la atmósfera que iba a convertirse en nuestra casa durante las próximas horas.

No éramos muchos los que elegimos disfrutar de la aventura desde su inicio, pero esos pocos sí fuimos grandes privilegiados al poder casi tocar en vivo a uno de los grandes maestros de la percusión. Dario Rossi nos asombró con su show callejero, en el que combina utensilios caseros de obra y cocina para generar sonidos prácticamente calcados al techno más electrónico.

Llegó la medianoche. Con ella, la apertura del resto de salas, el inicio de la llegada masiva de público y el arranque del set de Etapp Kyle. Antes hablábamos del ambient y Kyle no quiso ser menos. Hasta tres pistas de dicho estilo hizo sonar antes de soltar un primer drop que hiciera empezar a trabajar a nuestras zapatillas. La noche, por el momento, se presentaba suculenta, exquisita a nivel musical y muy, muy interesante. Pero nos llamaba el piso de arriba…

La archiconocida sala Lolita quedaba bautizada por HEX como sala Analog. En ella, cinco directos se apoderaban de la noche. Tras el inicial de Clip, llegaba el turno de Architectural. El proyecto de directo de Reeko era un alto atractivo y el público de HEX lo sabía. La Analog fue una de las primeras salas en llenarse para corroborar que combinar sutileza y delicadez con agresividad y contundencia no es imposible, si bien está al alcance de pocos.

Tras el asturiano, el francés Voiski tomó los mandos. Era una de las actuaciones que más nos llamaba la atención, pero la sala quedó destinada a unos pocos. En parte, era comprensible. Uno de los grandes rostros visibles de Berlín, Ben Klock, se ponía a los platos en el Hall, mientras que Óscar Mulero y Tensal reventaban a bpm The Loft, escenario destinado exclusivamente al sello Pole Group. Sabíamos que la horita con Voiski iba a compensarlo. La pegada de sus bajos era de otra liga, aunque su principal atractivo fue, de lejos, lo muy cargado de sonidos que iba su actuación. Kicks, hi-hats, constantes frecuencias medias, potentes bass-lines… Durante 60 minutos, Voiski no dejó descansar a ninguno de los asistentes en una Analog acogedora, poco masificada, reservada para aquellos que bien conocían al francés.

The Loft está a escasos metros de Lolita, así que tomamos la decisión de sacrificar el live de Flug para atender a la segunda hora de sesión de Mulero y Tensal. Fue suficiente para comprobar que el domino en la ecualización del capo de Pole es incuestionable. Es cierto que Ben Klock era el gran reclamo y ello repercutió en la asistencia a este b2b. Media pista a rebosar. La otra media, apaciguada, disfrutaba en un tono más pausado de un techno batallero como pocos.

Nuestro itinerario nos llevaba de una sala a otra y, amantes de los directos, no pudimos fallar al de Boston 168. Toda la escena coincide en que son los reyes del acid. Su presencia en nuestro país es más bien escasa, así que la oportunidad era difícilmente desechable. Tirando de analógico, reprodujeron la mayoría de sus temas ante una sala Analog que, esta vez sí, presentaba un aspecto envidiable. Seguramente, tanto amantes de Mulero como amantes de Ben Klock se habían citado en la pequeña sala del piso superior mientras Perc, en The Loft, y los reyes de HEX, Lorenzo y Pøli, en el Hall, clausuraban por todo lo alto la velada. Una velada que marca un antes y un después en la historia reciente de la noche barcelonesa. Los más fieles a la cultura clubbing más pura pudieron, por ocho horas, trasladarse al paraíso y disfrutar de un sonido inmejorable y de un ambiente puro con la mejor música underground del momento.

 

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