Paco Cavallier

LOVE RAVE… U ODA BAJO LA LLUVIA A LOS RITMOS MÁS ALEGRES DE LA ELECTRÓNICA

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PACO CAVALLER (Barcelona) – Las previsiones meteorológicas eran pésimas. Lluvia, lluvia, más lluvia y, de vez en cuando, lluvia. ¡Ah! Y truenos, relámpagos y demás inclemencias. En definitiva, una tormenta de tres pares de narices. Eso es lo que se preveía para el pasado sábado en Cataluña, concretamente en la Costa Brava. Ahí se encuentra Llagostera, un pequeño pueblo de interior, a apenas media hora de la playa, conocido en los últimos años por tener a su club de fútbol en la Segunda División y ganando ahora terreno en el ámbito de la música electrónica gracias al Festival’Era, evento veraniego que apuesta siempre por la capacidad reducida y el ambiente intimista.

Basoa & Era quisieron coronarse y, en mi opinión (discutible, a juzgar por la opinión de los siempre inevitables haters), lo hicieron. Septiembre es, seguramente, el peor mes del año para la mayoría. Se termina el agosto. Se terminan las vacaciones, se termina el calor, se termina la playa… y, hasta ahora, se terminaba también la música al aire libre. ¡Y más aún con rayos y truenos de por medio! Nada. Guerreros, a la guerra. Love Rave fue el acertado nombre con el que bautizaron a esta idea posveraniega. Acertado nombre, también. La Masia Can Gascons ofrece condiciones de rave. Tierra, barro, paja, árboles. Ahí, lo de las pistas de baile con plataformas de madera no se lleva. Pero el concepto musical no es ravero. La electrónica por la que apuestan es la más pura, alegre, bonita, festiva. Es la electrónica dentro de la electrónica. Aquella difícil de catalogar.

En fin, que llovía a mares cuando amanecimos en Barcelona, pero ya sabíamos de antemano lo que había. Botas de montaña, ready. Chubasquero, ready. Chándal y demás ropa ensuciable, ready. Coche, ready. Horita y poco y estábamos en Llagostera. Se nos hizo tarde y no pudimos asistir a las primeras sesiones del día, aunque previsores amigos que se trasladaron allí a primera hora nos comentaron que el registro musical fue in crescendo durante las actuaciones de Brandon Hocura y Taraval. Ben Ufo fue de los primeros en experimentar con algunos beats más rotos y Floating Points fue fiel a su selección más disco.

Llegamos a la pista justo a tiempo para aplaudir a este último y presenciar el inicio de Four Tet, uno de los productores y pinchadiscos más laureados y que aún teníamos en la lista de pendientes. Y eso que el año pasado se marcó un set de ¡seis horas! en el SónarCar. Sacrificios que uno a veces se ve forzado a cometer… Four Tet celebró en la Love Rave su cumpleaños por todo lo alto, rodeado de amigos y de un público entregado a su música y su estilo. Nos dio la bienvenida con su ‘Question’ editado por Les Hiboux, uno de los temas que marcaron la última edición del festival holandés Dekmantel. Eso fue empezar por todo lo alto una sesión de hora y media en la que el británico combinaría ritmos tan alegres como este con momentos mucho más íntimos e inspiradores, melodías ambientales y tranquilas que precedían a drops inesperados, aunque suaves.

Sobre el papel, el principal atractivo era Joy Orbison. Su b2b con Jon K en el mismo Dekmantel fue para enmarcar y había ganas de verlo en solitario (en el DGTL Barcelona tampoco se pudo, ya saben, los sacrificios…). Pero Pearson Sound no pudo aguantarse las ganas y se unió a Joy para brindarnos un b2b de auténtico escándalo. Apostaría a que fue el mejor set de la fiesta. La delicadeza con la que transitaban de un género a otro era asombrosa. Desde sonidos acid house hasta momentos funky, pasando por el disco y, cómo no, el house. ¡Qué repertorio musical tan extenso tiene esta gente! El ‘Ritmo Especial’ de Maloso fue uno de los grandes descubrimientos de la jornada.

El community manager de la Love Rave insistió mucho durante los días previos en que Daphni era parte de Caribou, por si alguien aún no se había enterado. Ciertamente, no tendría sentido admirar la música de Caribou y no morir por ver a Daphni. Otro que también fue sobrado… Sus recientes publicaciones musicales podían hacer esperar una tónica más dura para sus 90 minutos. Lo fue, pero sólo por momentos. Si Joy Orbison y Pearson Sound habían tenido mucho tacto para ir de un género a otro, Daphni rompió toda frontera y apostó por la brusquedad. Él sí que se atrevió a lanzar pistas techno, aunque no por ello fue infiel al espíritu general del evento, más cercano al disco y al house. De hecho, por momentos incluso se atrevió con bases, vocales, melodías y ritmos más propios del reggae. Toda una experiencia poder bailar música de Luther Davis Group o Mall Grab.

Llegaba el turno de Pearson Sound, pero era esperable que Joy Orbison exigiera que David le devolviera el favor, así que volvimos a presenciar el mismo b2b que antes. Poco a añadir respecto a lo que comenté anteriormente. Fueron los que más nos gustaron. Tal vez en este segundo turno no hubo tanto acid, pero las diferencias fueron mínimas.

Y llegamos a uno de los puntos álgidos de la velada. Llámenme inexperto, pero yo nunca había estado en un evento cerrado por todos los artistas en b2b, compartiendo cabina. ¡Hasta ocho súper figuras de la electrónica mundial repartiendo bombas! Era surrealista. Y divertido. Obviamente, si cada uno de ellos, por separado, ya había combinado géneros, imaginen cómo fue este final. Desde sonidos micro de G-Man a sonidos deep de 33 Moons, pasando por house de Percussions y otros artistas reconocibles para la familia amante de las pistas de baile con electrónica. Por lo que he podido ir leyendo, algunos incluso se han quejado de los tracks que tiraron, por ejemplo, Floating Points o Four Tet. A nosotros nos gustaron todos, la verdad. Sí, incluso el cierre con la BSO de La Cenicienta (en versión original, así, sin tapujos). Que viva la originalidad, joder.

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