Paco Cavaller

REVIEW: ASÍ NACE FORT FESTIVAL, UN NUEVO CONCEPTO DE FESTIVAL ÍNTIMO Y EXCLUSIVO

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PACO CAVALLER (Barcelona) – Durante varios (bastantes) meses, Fort Festival invadió nuestras redes sociales. Un nuevo concepto de festival aterrizaba en un lugar tan asombroso como desconocido para muchos de los que asiduamente llenan las pistas de baile de los clubs de Barcelona y alrededores. Fort Festival buscaba eclecticismo. Y lo encontró. Pocos festivales en el panorama nacional se atreven con una programación tan variada y durante tres días. Ellos lo hicieron.

El viernes se antojaba delicado. Había estado lloviendo durante toda la tarde, tanto en Barcelona como en Tossa de Mar, la maravillosa localidad de la Costa Brava que alojaba el evento. Se trataba de un día laborable y con unas condiciones pésimas, pero los peregrinos, siempre fieles a los mejores ritmos y los planes más originales, fueron alcanzando los puntos más altos del recinto amurallado medieval, Patrimonio de la Humanidad. Todo empezó con el característico low tempo y los ritmos micro-house de Apollonia, antes de que el dúo local Los Suruba la armara gorda.

La pista presentaba un aforo medio. Podríamos buscar excusas en el tiempo o la hora, pero estaba claro que no era ese el motivo. Sólo hacía falta subir al punto más alto, junto al faro, para cerciorarse de que el Far Stage estaba acogiendo a la gran mayoría del personal. El motivo no era otro que ella. Giorgia Angiuli ha subido como la espuma en todos los rankings en el último año y su live era el centro de atención para los ravers presentes. Giorgia combinó vocales profundas con bases envolventes a la par que animadas y complementos ácidos. Fue escucharle y confirmar que la fiesta había empezado. Especial mención merece el momento en que cantó Over The Clouds, tema producido para Suara.

Giorgia seguía jugando con su repetidor de señal Wi-Fi y sus distintos juguetes electrónicos, mientras una tímida Charlotte de Witte llegaba al backstage con cara de no haber roto un plato. Lo que sí destrozó la joven fue las zapatillas de un público entregado a su martillo pilón. Pero nos llamaban desde abajo. El Church Stage se había llenado poco a poco, mientras las jornadas laborales iban terminando. Los Suruba estaban ya en marcha y, como viene siendo habitual en sus sesiones, su selección musical brillaba por encima del resto. Con un estilo definido, versátil y ecléctico, Álvaro y Delmar comulgaban en plenitud con el concepto original del Fort Festival: tocaron todos los géneros de la electrónica de baile.

Damian Lazarus y Coyu fueron los encargados de clausurar la jornada pasada por agua. El español se atrevió con ritmos mucho más duros que los del británico. No en vano, el Far Stage lo necesitaba tras partirse por la mitad con De Witte. Mientras el capo de Suara disfrutaba (a juzgar por su sonrisa de oreja a oreja) tirando temas como el Rej de Âme o el Monument de Tale Of Us y Vaal, Damian daba una master-class a la mezcla, navegando entre los géneros más sutiles del deep-tech y el melódico. No se dejen engañar por su cierre con Blue Monday. Eso son aventuras a parte.

La nube le tuvo miedo al castillo

El sábado era el día en el que se esperaba mayor afluencia… y así fue. De nada sirvió que el cielo representara ante casi 2.000 personas una tormenta eléctrica sin precedentes sobre el Mar Mediterráneo. La lluvia nunca llegó al castillo. No hubo agua en la pista esta vez. Showcases de Drumcode no se ven todos los días en España. Para la ocasión, el artista local Khat, los afincados en España Pig&Dan, el nuevo talento Enrico Sangiuliano, la siempre imponente Ida Engberg y el dueño de la maquinaria, don Adam Beyer. Todos ellos brindaron 10 horas de techno al más puro estilo del sello, con bombos redondos y bass-lines envolventes capaces de hacer bailar hasta a un muerto. Pistas que costará olvidar como el Dutch Kiss de Sangiuliano o el In Silence de Amelie Lens retumbaron bajo la antigua Capilla Medieval.

En el faro, tras una apertura a cargo de Gipsy Family, los franceses Ouno y REIM protagonizaron un extenso b2b de hasta tres horas y media en el que pudieron mostrar al detalle por dónde van los tiros de su gusto musical. Modificaciones de última hora en los horarios permitieron a la mexicana Lis Sarroca pasar por cabina media hora a soltar alguna bomba, como el Exile 007 de Johannes Heil, antes de que el líder de Fayer, Edu Imbernon, se pusiera a pilotar la nave en frente del mar.

Por momentos, Edu se apoyó en bases duras. Por momentos, empleó claps agresivos. Por momentos, vocales más introspectivas. También oímos melodías más progresivas… Fue una sesión versátil y muy rica, en la que hubo sorpresas, como el Gesang Der Toten Dinge remezclado por Sibold o el On/Off de Cirez D  editado como Pryda. Todo estaba ideal para el aterrizaje galáctico de Cora Novoa. De por sí ella ya es pintoresca, pero su música lo es por igual. Los sets de la gallega han sido descritos por periodistas de todo el país como experimentales, poco comunes e incluso extraños. Y así es. Sonó el Look What Your Love Has Done To Me de Perc, tema duro y ácido como pocos y conocido por ser muy utilizado por Amelie Lens este verano. Viró luego hacia frecuencias mucho más suaves y enrolladas, para terminar jugando con nuestros sentidos. Atrevida como ella sola, lanzó vocales de trap que incluso colarían como reggaetón y que desembocarían en ritmos tech. Cumplió con las expectativas.

Los dulces, para el final

Tras un día de lluvia y otro de amenaza constante, el público se merecía calma, desasosiego, sol y libertad. Y, como si del hombre del tiempo se tratara, Fort Festival nos tenía preparada para la última jornada una alineación acorde al mood. En el Far Stage, Urban Deep Sound y los mismos organizadores del fin de semana, Julì, primero, y Gerard Bauza, después, fueron calentando motores antes de que llegara el berlinés Jan Blomqvist. Pocos dominan el deep house como él. En esta ocasión, su voz llegaba algo saturada a los speakers, pero nada enturbiaba la magia de su directo, íntimo y recogedor a partes iguales.

Bajo la capilla, el también local Alex Cahe y The Drifter fueron dejando claro que la exquisitez musical era la bandera de la jornada. Tras ellos, el búlgaro KiNK, número 1 del mundo en lo que al formato live se refiere, hacía de las suyas utilizando su teclado, sus pads y los distintos gadgets que siempre le acompañan. Algunos problemas con su laptop (que él mismo nos reconoció después) impidieron exprimir el live hasta el último minuto, pero ello no fue excusa para que la gente terminara moviéndose al son del Cloud Generator.

Dj Koze bajó pulsaciones. La gente llevaba horas y días de batalla a sus espaldas y KiNK había sido agresivo y duro, aproximándose al techno mucho más de lo habitual en él (según cuentan, viene siendo tónica habitual en los meses más recientes). Koze optó por el tech más relajado y la electrónica de base, con las líneas de graves sutiles y experimentando únicamente en las frecuencias más agudas. En resumen, se podría decir que se acercó al estilo del sello Innervisions. XTC no podía faltar en su repertorio. Lo que no esperábamos, en cambio, era un cierre de set de género disco.

Especialmente, era inesperado porque Âme era quien actuaba tras él. Frank Wiedemann, como de costumbre, elevó al público hasta otra dimensión con sus sonidos únicos. Desde el primer momento incluyó vocales en su directo y, en el tramo final, compuso Moorthon II para delirio, por lo menos, de quien aquí les escribe.

Marcus Worgull y Mano Le Tough eran los encargados de clausurar esta aventura en ambos escenarios. El alemán mostró su amor por los sonidos del synth en una sesión cómoda y envolvente que difícilmente permitía abandonar. Por suerte, su actuación terminó media hora antes que la de Niall, que estuvo tirando de sonidos propios de fiestas como Afterlife. Su set de cierre fue oscuro, pausado, intimista. Requiere entrar en el mood para disfrutarlo. Escuchar Nana de Acid Pauli fue la cereza del pastel, el broche a tres días en los que un nivel superlativo de música electrónica invadió el Castillo Medieval de Tossa de Mar para ofrecer a la escena de Barcelona un evento diferente, original, especial, mágico, inolvidable y, esperemos, repetible. Bienvenido al mundo, Fort.

FOTOS DEL FESTIVAL:

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